TESTIMONIO DE MI VIDA
Mi madre ya tenía dos hijos cuando se embarazó por tercera vez. Por aquellos años, la relación con mi papá no era buena y además tenían problemas económicos, motivo por el cuál cuando se enteró del embarazo, me quiso abortar.
Ella tomó unas hierbas y además pastillas para abortarme, incluso hacía mucho esfuerzo físico y saltos bruscos para tener amenaza de aborto; pero todo fue en vano, porque yo seguía creciendo en su vientre y me aferraba a la vida.
Siguiendo con su propósito, fue a un médico para que le practique el aborto, pero como el feto ya era grande, él le dijo que podría perder la vida, entonces decidió continuar con el embarazo.
Días antes de mi nacimiento mi madre sufrió mucho, pues perdió líquido amniótico y se le rompió la fuente. Casi al tercer día nací de pie, (parto podálico). Podía haber tenido complicaciones pero seguí aferrándome a la vida. Con tanto sufrimiento fetal hasta podía haber muerto o quedado con secuelas.
Mi madre lloró de alegría al saber que era mujer, pues siempre había deseado una niña y desde ese día fui la niña más amada y cuidada por mis padres. Mi madre me decía desde pequeña que yo era un “milagrito de Dios”.
Ahora soy madre de dos maravillosos niños, pero tuve la gran pena de perder involuntariamente a los dos meses de gestación a mi primer bebé “Lucas”, un bebé muy deseado y esperado. Y si perder esa vida me causó tanto dolor y me dejó tan vacía, vacío que sólo Dios pudo curar, no me puedo imaginar cómo se sentirá una madre que aborta a su hijo. No sólo se mata a un ser, se mata el alma de una madre.
Le doy gracias a Dios por regalarme la vida y la hermosa misión de ayudar a hablar y leer a niños con problemas de lenguaje y aprendizaje, muchos de ellos con una historia parecida a la mía.
Cuando tuve que realizar la primera historia clínica durante mis prácticas profesionales, la madre de la niña evaluada, me empezó a contar la misma historia de mi nacimiento.
La madre había hecho lo mismo que mi madre hizo para abortar a su hija. También se le rompió la fuente y la niña nació de pie. A mí se me caían las lágrimas al escucharla. Cuando la señora me preguntó porque estaba llorando, le dije que era mi historia, la misma que días antes mi madre me había contado. Lloraba porque frente a mí, estaba una niña con parálisis cerebral sentada en una silla de ruedas. Sentí que Dios había cambiado la historia de mi vida y que me había sanado porque tenía una misión en mi vida.
Pero seguro que alguna secuela quedó debido al embarazo y nacimiento, porque de pequeña era una niña muy inquieta e hiperactiva, motivo por el cual recibí de algunas profesoras del colegio gritos, jalones de oreja o me castigaban parándome en la esquina del salón. También obtuve algunas calificaciones malas así como falta de comprensión y paciencia de parte de algunas profesoras.
Pero a la vez he sentido de cerca innumerables bendiciones en mi vida. He sentido la gran providencia de Dios en los momentos difíciles y su protección en cada etapa de mi vida. Hoy le doy gracias a Dios, por haber cuidado mi vida y no permitir que mi madre me aborte.
Nadie pensaría que esa pequeña niña hiperactiva, hoy sería autora del Método Ventura, de 7 libros, conferencista internacional y Directora del Centro Internacional de Logopedia Ventura, donde gracias al don de la vida, puedo ayudar a muchos niños y familias del Perú y de diferentes países.
Sólo soy un instrumento de Dios y si EL cuidó mi vida, fue para esta misión.
Gracias mamita Catalina, por haberme traído a este mundo. Gracias por haberme cuidado con tanto amor. Gracias por enseñarme a amar a Dios y gracias por animarme a dar este testimonio.
Ahora estoy llorando pues me estoy liberando, pero se que este testimonio ayudará a muchas mujeres que piensan que un bebé no deseado debe ser abortado porque será un estorbo en su vida.
Para mi madre fui una gran bendición.
Patricia Ventura Amao
Autora del Método Ventura

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